Tue 26 Jun 2007
(Juan Luís R. Cudeiro)
25/06/2007 lavozdegalicia.es
Hace casi seis años que un notario coruñés se sorprendió con la visita de diez recién titulados en Informática. Ninguno de ellos tenía más de 25 años y se presentaron en su despacho para constituir una empresa especializada en el desarrollo de software libre. Su planificación empresarial se fundamentaba en una toma de decisiones colectiva. Querían ser una empresa, pero iban a funcionar como una cooperativa. El notario fue claro: «No tenéis futuro». Hoy, lo que parecía un brindis al sol se ha convertido en una compañía que factura más de un millón de euros al año y que desde el polígono coruñés de A Grela trabaja para multinacionales del sector tecnológico.
De aquella decena de emprendedores, ocho siguen en la empresa, que ha incorporado a siete nuevos socios, da empleo a más de treinta personas y acaba de abrir una delegación en Pontevedra. Igalia sorprende a todos y abandera, con su estilo asambleario, una pequeña revolución en un sector que emerge en Galicia, donde casi medio centenar de iniciativas empresariales trabajan en el desarrollo de software libre. Más que una apuesta, una filosofía que entiende que los programas informáticos pueden ser empleados, copiados, distribuidos y mejorados de manera libre sin que medien licencias ni cortapisas.
Emprendedores gallegos
Igalia ejemplifica la inquietud de los ingenieros informáticos gallegos. Cada año se incorporan al mercado laboral un centenar de nuevos licenciados con un destino cada vez más incierto. «No hay paro, pero los sueldos son malos y mucha gente se va», explica Javier Vázquez, uno de los fundadores de Igalia. «Hace seis años -matiza- la nuestra era una apuesta alocada, pero encajaba dentro de la formación que habíamos recibido en la universidad». Tenían poco que perder. Si acaso el tiempo, no mucho dinero y la fe en un modo de concebir su profesión.
«No llenaba nuestras expectativas competir como una consultoría clásica porque la variable tecnológica no influye ahí tanto como el coste o las relaciones personales», sostiene Vázquez. Tenían talento, pero no dominaban los rudimentos del márketing. Sin experiencia profesional previa y todos menores de 30 años emprendieron un camino diferente al clásico. «Además nosotros somos ingenieros y valoramos más lo técnico, aún conociendo la importancia de las relaciones personales. Nos hemos dado cuenta que es mejor competir donde sabemos que podemos ser mejores que el resto, es decir, en la capacidad técnica o el conocimiento de ciertas tecnologías», puntualizan.
Internacionalización
Ahora perciben que su crecimiento pasa por mirar hacia fuera. «Si nos ceñimos al ámbito regional somos peores, no somos los mejores. Así que nos planteamos ofrecer software libre desde Galicia para todo el mundo», resumen. Durante su primer año en el mercado Igalia logró contratos con el Ayuntamiento de A Coruña o con Comunitel, pero emergió con lentitud hasta que miró hacia el exterior. Hoy hablan en inglés con más de la mitad de sus clientes.
Gnome
La clave fue Gnome, una tecnología libre orientada en sus inicios tan sólo al entorno gráfico del ordenador y que ahora se aplica también en dispositivos móviles de todo tipo. En este área Igalia trabaja desde A Grela para las principales multinacionales del sector. «El desarrollo de este software es fácilmente deslocalizable y se puede realizar desde Galicia», matizan desde Igalia. Pero Javier Vázquez apunta que el entorno tampoco es el más propicio para despegar. «Tardamos en explotar porque en la universidad te preparan desde el punto de vista técnico, pero no hay preocupación por generar un sentimiento emprendedor. Pero hay ciertas cosas que uno tiene que intentar antes de cumplir los treinta».